TERROR EN SESIÓN DOBLE
Cuando hablan del cine de terror, algunos expertos, llevados por un afán integrista, se remontan hasta el mismísimo Georger Melies, al que no dudan en adscribir al genero, en base a escenas como las de los (risibles) monstruos selenitas de El Viaje a la Luna, o de trucos (increíbles para la época, eso si) como el de la cabeza que se agiganta en El Hombre de la Cabeza de Caucho.
Pero la verdad es que hemos de dejar transcurrir algo mas de la historia del séptimo arte, para llegar a un verdadero Cine de Terror, cuyo inicio podríamos situar en el florecimiento del Expresionismo Alemán. Y en la vanguardia del Expresionismo, hallamos a un autentico realizador del género: Paul Wegener. Es Wegener quien en 1912 tiene la idea de realizar El Estudiante de Praga, según el guión escrito por Hanz Heinrich Ewers, autor de novelas fantásticas. La historia nos cuenta como un estudiante, que le vende al Diablo su reflejo, acaba suicidándose, tras haber sido implacablemente perseguido por su doble.
A esta obra iba a surgir, en 1915, El Golem una historia a la que Wegener volvería en 1917 1920 con sucesivas nuevas versiones, y que nos narra como la comunidad judía de Praga (de nuevo la ciudad de callejuelas tan aptas para el cine del genero) se dota de un monstruo, un hombre hecho de arcilla, que es animado por la magia y dedicación a hacer las tareas mas pesadas… hasta que se revela contra sus creadores (lo cual es uno de los hilos arguméntales mas usados tanto en el cine de Terror, como en el de Ciencia Ficción y una prefiguración del mito del monstruo de Frankenstein).
Pero es el Gabinete del Dr. Caligari, obra de 1920 de Robert Wiene la que quizá sea la más hermosa de las películas del Expresionismo Alemán: la deformación de las perspectivas, esos decorados tan característicos del Expresionismo, la utilización de las sombras dan al film una atmósfera aterradora y onírica, en la que se mueven el siniestro Doctor y su criatura, un ser a medio camino entre el sonámbulo y el muerto en vida.
Y 1922 va a ver, de manos de esta corriente fílmica germana, el nacimiento de otro de los mitos inmortales del genero: El del Vampiro, pues en ese año F. W. Murnau adapta la novela de Bram Stoker, Drácula, por cierto que bastante mas fielmente que todos los cineastas que le siguen hasta la versión de Coppola… solo que, para ahorrarse derechos de autor, Moruna iba a cambiar el nombre del vampiro, al que llamo Nosferaratu. Por cierto, hay que decir que en el truquito no le sirvió al alemán, ya que Florence Stoker, viuda del autor de Drácula le llevo a juicio, que gano y Murnau fue condenado como plagiador, siéndole impuesta la obligación de destruir los negativos y todas las copias de su película… cosa que afortunadamente para nosotros, no fue llevada a cabo.
Aun podríamos incluir en la filmografía de Terror del Expresionismo Alemán otras cintas, pero lo cierto es que, tras esta eclosión, el testigo del genero iba a ser pasado a una naciente industria cinematográfica, la estadounidense.
Evidentemente, el cine de Terror ya había estado muy presente en el primitivo cine estadounidense, como lo prueban obra como el Frankenstein de Searle Dawey, de 1910, el Dr. Jekyl and Mr. Hyde de L. Henderson, de 1912, o The Vampiro Trail (El Sendero del Vampiro) de R. Vigola, de 1914.
Y el género iba a conocer un verdadero boom en los años veinte, con los seriales interpretados por artistas de fama tales como Conrad Veidt, John Barrymore (Dr. Jekyll and Mr. Hyde), y sobre todo Lon Chaney padre, que encarno al Fantasma de la Opera en la cint de 1925 de Rupert Julian, Cuasimodo en el Notredame de Paris de 1923 de Wallace Worsley y el doctor loco (otro personaje emblemático del genero) en la primera versión cinematográfica de 1922 de la Isla del Dr. Mureaud, que fue llamada Blind Bargain (tratado a ciegas) por su realizador, Wallace Worsley.
Pero si bien la filmografía del Cine de Terror en la época muda de Hollywood es, como se acaba de ver, realmente brillante, la Edad de Oro del género va a empezar, ya con el cine sonoro en 1931. Y es la Universal la productora que de 1931 a 1935, va a rodar varias decenas de películas de Terror, entre la que una veintena pueden ser consideradas como obras maestras.
Con directores como James Whale o Tod Browning y actores como Boris Karloff y Bela Lugosi, los estudios crean o consolidan buena parte de los mitos de Terror que hoy ya consideramos imperecederos.
Esta Edad de Oro se abre con el Drácula de Tod Browning, un director veterano, amante de las historias fantásticas y que tubo la idea de realizar una nueva adaptación de la novela de Stoker.
Bela Lugosi iba a entrar en el estrellato del genero, con su interpretación del vampiro, una encarnación que a lo largo de su vida, casi llegaría a poseerle… ¿pidió ser enterrado con su vestimenta de Drácula!
La cinta fue un éxito tal que la Universal volvió a la carga con la misma mancuerna de director y actor, esta vez obra elegida para la adaptación en pantalla fue la de Mary W. Séller, Frankenstein o El Prometeo Moderno. Pero al cabo, el honor de encarnar monstruos no iba a recaer sobre Lugosi, que creía que maquillado del modo en que querían los estudios, no iba a poder actuar con la gesticulación exagerada propia de los actores de la época. Así que el papel le fue concedido a Boris Karloff… y así nacía otra estrella del género.
El doble éxito de Drácula y Frankenstein mostró el interés del publico por el cine de Terror, fue como el pistolazo de salida de una carrera en la que iban a participar todos los estudios de Hollywood, Una carrera salpicada de grandes obras, pues si hay una característica general en este periodo, es la gran cantidad de las producciones (a pesar de la premura con que muchas son rodadas , para aprovecharse de la moda del momento), una calidad debida al buen saber hacer de directores e interpretes.
Ante el éxito surgen secuelas a los films mas taquilleros, tales como Drácula`s Daughter (La Hija de Drácula), de L Hillyer en 1936 o The Bride of Frankenstein (La Novia de Frankenstein) de James Whale en el mismo año.
Claro que como el éxito continuo daba pie a experimentar, los estudios también aceptaban ideas nuevas, tales como el antológico Freaks de Tod Broening en 1932. Una película que mal promocionada, aun hoy es el típico ejemplo de “film maldito”, pero si este experimento no tiene éxito, otros nuevos monstruos lograran conquistar el corazón de los aficionados.
Y así vemos a parecer a los simios, gigantes o no, en Murders in the Rue Morgue (Asesinatos en la calle Morgue) de Robert Florey en 1932, en el magnifico King Kong de Ernest b. Scghoedsack en 1933, al Hombre Lobo en Werewolf of London (El Hombre Lobo en Londres) de S. Walter en 1935, A la Momia en The Mummy de Kart Frund. En 1932…
Monstruos de nuevo cuño, que van a acompañar a otras mas viejas tradiciones como el Dr. Jekyll en el Dr. Jekyll and Mr. Hyde de R. Mamoulian en 1932. El sabio loco en Mad Love (Las Manos de Orlac) de K. Freund en 1935, y sobre todo a los muertos en vida: White Zombies (Los Zombies Blancoa) de Victor Halperin en 1932, The Walking Dead (Los Muertos Caminan) de M. Curtiz en 1936 y Revolt of The Zombies (La Revolución de los Zombies), también de Halperin en el mismo año.
Desgraciadamente esta misma profusión de títulos, esta autentica invasión de buen Cine de Terror que se produjo en Hollywood de 1931 a 1936 iba a ser la causa del fin de la Edad de Oro. Agotado el ingenio de los guionistas poco a poco, se iba a secar la fuente del género. E iba a ser preciso esperara otro tiempo y otro lugar para dar un nuevo capitulo glorioso a esta filmografía.
Es la Gran Bretaña la que recogerá la llama del Cine de Terror, y unos estudios en especial: los de Hammer. El inicio de la Edad de Oro Británica es casi fortuito, en 1957 una película de “Terror” (lo pongo voluntariamente entre comillas) estadounidense: I Was a Teenage Werewolf (Yo fui un Hombre Lobo Quinceañero), de Gene Fowley Jr. Tuvo un éxito tremendo de taquilla en las islas. Y como por ese entonces, la productora británica Hammer Films andaba a la búsqueda de algún buen filón que explotar, decidió intentar la vía del Cine de Terror.
Así que Hammer compro, en bloques los derechos de explotación de los Temas de Terror de la Universal, y Terence Fisher al que luego seguirian John Gillings y Fredie Francis, fue elegido como realizador para llevar a cabo las nuevas versiones; así como los actores Christopher Lee y Meter Cushing para interpretarlas.
De la factoría de la Hammer van a salir nuevas aventuras de todos los mitos en autenticas series, ante el éxito obtenido: Así son resucitados muy especialmente, el vampiro Drácula: Horror of Drácula en 1957, The Brides of Drácula en 1960 y Drácula Prince of Darkness en 1965, las tres de Fisher; y el monstruo de Frankenstein: The Curse of Frankenstein en 1957, The Revenge of Frankenstein en 1958, Frankenstein Created Woman en 1966 y Frankenstein Must be Destroyed en 1969, todas de Fisher, además del Evil of Frankenstein en 1963 de F. Francis.
Pero aunque estos sean los dos grandes mitos en que la Hammer basa su mayor éxito, no son los únicos, y de los estudios británicos también surgen Momias, Hombres Lobo, Fantasmas de la Opera, Docrotes Jekyll… Todo el panteón de los mitos del Cine de Terror es renovado, con ese buen saber hacer que, para los detalles y la ambientación, tienen los cineastas de la isla y con esa sobriedad de actuación propia de actores criados en la tradición Shakesperiana.
Desgraciadamente, si bien el éxito popular fue en general, claro y monetariamente satisfactorio, en cambio habría de pasar mucho mas tiempo para que la critica, incluso la especializada, diese a esta producción las cartas de nobleza que, en cambio, nadie negaba a la época de la Universal.
Hoy en día, por fortuna ya son muchos los aficionados Hammerofilos que veneran esta producción desgraciadamente interrumpida, posiblemente por las mismas razones que terminaron con la Edad de Oro estadounidense.
Ahora siguiendo con la cronología debería pasar a examinar las filmografías, Europeas y Americanas de épocas mas recientes sin descuidar incursiones colaterales a cines mas exóticos como el de Japon, Hong-Kong, el Mexicano o el Filipino. Pero eso lo dejare para otro momento y en otro espacio, es por ello que he preferido pasar revista a épocas menos conocidas por el aficionado de hoy, que las actuales eras del Splatter, Gore y otros sanguinolentos subgéneros.
Felices Sueños..
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DARKNESS











